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Català

viernes, 28 de octubre de 2011

12. Grafitos postales



   Mientras que los sellos, tarjetas y sobres, con ilustraciones políticas o militares, fueron muy abundantes en las dos zonas, la escritura manual y el estampillado de eslóganes fue un fenómeno prácticamente exclusivo de la zona nacional.

   Cuando alguien enviaba una carta o una tarjeta, sabía que podía pasar por muchas manos y que la censura la miraría con ojos inquisidores. Y esto fue así hasta bien entrados los años cuarenta. Había pues que manifestar por todos los medios posibles que no se era desafecto al Movimiento Nacional, más aún si el destinatario era una persona de filiación política desconocida (ej: correspondencia comercial) o un organismo oficial, o el remitente estaba en prisión o era candidato a estarlo. Por ello cuando no se disponía de tarjetas o sobres patrióticos que llevaran ya los eslóganes adecuados, se escribían a mano o por medio de estampillas de caucho que se vendían al efecto.

   Lo usual, lo que casi se había convertido en un formalismo estándar, era grafiar dos eslóganes; "Arriba España" (o "Viva España") y "Saludo a Franco" (o "Viva Franco") pero el repertorio era muy variado. Con frecuencia, los eslóganes se adaptaban a las características del destinatario. Así en cartas dirigidas a Alemania o Italia era muy adecuado dar vivas a Hitler o a Mussolini. Si la carta iba dirigida a un sacerdote no era mala idea dar vivas a la Virgen del Pilar. Si iba dirigida a la hija del Caudillo era apropiado vitorearla, etc. Ya hemos visto en capítulos anteriores algunos ejemplos de todo ello.

   Un buen número de los sobres y tarjetas que mostramos aquí están dirigidos a jefaturas de policía, alcaldías, etc. lugares a los que en esos momentos llegaba gran cantidad de correspondencia, mucha desde las cárceles y campos de concentración, con súplicas, denuncias, búsqueda de avales, humillaciones... Imagínese a un preso, un vencido, obligado a escribir en el sobre "Año de la Victoria" o "Viva el Generalísimo Franco".

Cabecera de carta de un prisionero desde un Batallón Disciplinario de Trabajadores.

  
Obsérvese el sello del Ayuntamiento de Barcelona sobre el que se imprimió la fecha de la entrada de los nacionales
en Barcelona y el "purificador" Arriba España.




 
   Los entusiasmos reales o ficticios de algunos remitentes no quedaban suficientemente manifestados por los eslóganes preimpresos en las tarjetas patrióticas, por lo que los complementaban manualmente. Algunas veces, llevados por sus pasiones políticas o literarias, se salían de la rutina establecida escribiendo textos singulares como los que vemos en algunas de las imágenes siguientes



Para enfatizar los vítores, se usaban profusamente los puntos de exclamación, pero a veces les daban formas curvas
o se acompañaba de alguna pequeña ilustración, como el haz de flechas falangista.



   El franquismo, imitando al fascismo italiano, intentó instaurar su propia era y así se podían leer cosas como "año I de la Era Azul y 1937 de la de Cristo". No tuvo mucho éxito lo de la Era Azul pero sí lo tuvo la calificación de 1er, II o III Año Triunfal y la de Año de la Victoria. Al fechar un documento, especialmente la correspondencia, se solía añadir uno de estos retóricos calificativos. Eran tan habituales que incluso había estampillas específicas. En su escritura manual se llegaron a adoptar abreviaturas extremas como por ejemplo "A. de la V." y "III. T".


 



   En la correspondencia republicana, la propaganda política y bélica se hacía por medio de postales ilustradas, sellos locales, benéficos o viñetas. Pero es rarísimo encontrar eslóganes escritos a mano o estampillados. La única escritura habitual con algún cariz "político" en la superficie de los sobres o de las tarjetas, eran los términos "camarada", "compañero" y "salud". Pero en las cartas que iban dirigidas a compañeros de partido, sindicato, etc., era frecuente emplear fórmulas más elaboradas, como puede verse en los ejemplos siguientes.


El "Viva el proletariado internacional" o el "Viva la Revolución" escritos a mano en la superficie de los envíos
postales como vemos aquí, son muy excepcionales.




   Aquellos combatientes y reclusos que tenían alguna facilidad para el dibujo, incluían a veces en su correspondencia ilustraciones con paisajes, caricaturas, etc. En algunos casos los dibujos se hacían decorando el propio sobre o tarjeta postal.







En este caso, el dibujo está en el sobre y ocupa todo el frontal. El remitente, integrante de los Flechas Negras, dibujó este emblema (con el típico lema fascista "Agredir para vencer") con el nombre y la dirección de la jovencita destinataria (¿madrina de guerra?) . Era abril de 1939. Acababa de terminar la guerra y por fin tenía tiempo para demostrar sus habilidades. Obviamente nadie quiso ensuciar con estampillados tan esmerado trabajo.












 
El recluso remitente de estos dos sobres, tenía la costumbre de ilustrar profusamente los sobres que enviaba a su esposa.
Obsérvese el lema-grito "Gloria a los caídos", sin especificar cuales... Los vencedores lo usaban casi siempre acompañado
de "por Dios y por España".









En el bando republicano también se daban los dibujos en cartas y tarjetas. En el dorso de este sobre ilustrado a mano, se pegó un adhesivo de propaganda del esperanto. Especialmente entre los anarquistas, había mucho interés por el esperanto, como lengua de confraternización universal. En la zona nacional era perseguido.














Capítulo siguiente:  Estampillas por doquier